Una mujer va al funeral de su madre, invitada por su hermana. En el funeral ve a un hombre. A la semana siguiente, esta mujer mata a su hermana. ¿Por qué la mata?
Bruno iba paseando de madrugada. Uno de esos paseos automatizados pero con intencionalidad clara. El destino era el Museo del Traje. Un sitio recóndito en una esquina de Madrid. El rumbo fue fijado hacia la mitad del paseo y fue un sumatorio de condicionantes adversas.
Caminando su mente fluía sola. Se paseaba por todos y cada uno los lugares del mundo. Viajaba a cuando era un niño, y podía oler de nuevo ese aroma a pan recién hecho. Luego su mente se aburría y salía despavorida en el tiempo hasta llegar a esa época en la que el frío del invierno no era un impedimento para estar tirado en las aceras del pueblo.
Pero entonces vio algo que interrumpió la fogosidad de sus recuerdos. En una cabina de teléfono, un señor hablaba animadamente. No fue la escena lo que le sorprendió sino el acto. El señor, indudablemente madrileño, hablaba con pasión con lo que había al otro lado del teléfono.
Sin saber cómo ni porqué empezó a golpear el teléfono. Posiblemente estaba molesto con el servicio telefónico. Posiblemente molesto consigo mismo. Quizás solo estaba loco. Al rato no se le ocurría otra cosa que reclamar su cambio. Reclamos sin sentido, no solo por la lección que le había dado al pobre aparato telefónico sino porque la cabina llevaba fuera de servicio más de un año.
Entonces Bruno volvió a regar esa semilla que crece y crece en su cabeza. La semilla de la mentalidad humana. Esa mentalidad que ha olvidado la importancia de sobrevivir, y que se ha centrado en cosas aparentemente incoherentes. Coche, ropa, móvil, gafas... Mentes adaptadas a un mundo mutable.
Bruno no pudo evitar recordar el acertijo estúpido que le habían contado esa mañana. No quería resolverlo, porque no se trataba de un acertijo axiomático. Era un acertijo que podía tener miles de posibilidades y cada una más absurda y lógica que la anterior.
No obstante no tenía nada mejor con lo que quemar el exceso de inteligencia, por lo que recordó exactamente las palabras del acertijo. A partir de ahí su razonamiento lógico empezó a fluir.
La mujer había ido al funeral de su madre. Había tenido que ser invitada. Por tanto, esta mujer no guardaba relación con la familia. Podría haber sido una relación mala o simplemente la distancia había sido determinante. El funeral, aparentemente había sido organizado por su hermana y no por su padre, por tanto deducimos que el marino está fallecido... o no. Puede que el marido fuese el hombre al que la mujer vio Puede que la fallecida y él estuviesen separados. Puede que el marido fuese un maltratador y tuviese a toda la familia acobardada. Esto hizo que la fallecida se separase de él, y huyese con sus dos hijas. En el funeral, su hija más joven y estúpida pensó que lo normal era avisar al viudo.
La hermana problema, fue al funeral no teniendo ni idea de que se encontraría a su tan odiado padre. Su sorpresa al verlo torno a odio por su hermana. La había llevado al funeral engañada. ¿Cómo había sido capaz? Si hubiese sabido de la presencia de su padre allí no habría ido jamás.
Pero la teoría se desmorona. Porque este tipo de reacciones son calientes y explosivas. No hubiese esperado una semana para matar a su hermana. Hubiese sido en el mismo instante en el que se encontró a su padre, y posiblemente por causas accidentales, un forcejeo, una caída de telenovela...
El hecho de que la matase pasada una semana implica premeditación. Tuvo que ver algo en el hombre que le llevase a matar a su hermana. A su hermana o a otra persona. Está claro que no quería a su hermana, porque no quería a su madre (en el funeral de tu madre no ves a nadie...).
Bruno siguió razonando a la vez que sus pasos seguían las órdenes postuladas. No encontraba una respuesta final, solo encontraba múltiples relaciones sintácticas entre los elementos...
Entonces encontró la respuesta. Relaciones sintácticas. Juego de palabras. Normalmente los acertijos se basan en un juego de palabras que invita a error. Palabras que cambiadas de contexto o entendidas de formas diferentes cambian el significado de todo.
Bruno supo que responder entonces. Supo donde estaba el truco de todo aquel enjambre malintencionado. Estaba deseando que llegase la mañana siguiente para escupirle en la cara a su querida hermana la respuesta.
