Hoy es tu cumpleaños.
Si supieras todo lo que ha pasado mientras no estabas. Tus voces a cuerpo de silencio me mantuvieron callado para siempre. Lucha de gigantes que perdí por retirada. ¿Acaso no veías la destrucción que estábamos provocando? Acaso no lo veías...
De por vida me llevaré tus ojos en mi collar de chamán. Amaré y volveré a morir. Seguro. Pero nadie me va a volver a matar como tú.
En mi mala costumbre de no saber coser bien el hueco que otros antes que tú dejaron está la clave de mi sangrado permanente.
Huesos quebrados, sangre eluída, ilusiones emulsionadas... todo queda ya en el olvido de nuestro ciclo emocional perdido.
Cualquier excusa es buena para traerte a la mesa. Cualquier película tiene un personaje que cuadra contigo. Cada barba se parece a la tuya.
Mi demonio favorito... sigo echando de menos nuestro odio.
Todo lo tuve que incendiar. ¿Qué esperabas que hiciese? El dolor no me hubiese mantenido vivo. ¿Morir? Era una opción, pero ¿quién te hubiese echado a ti de menos si no? ¿quién te hubiese llevado hasta la muerte? Lo hago porque así lo he decidido. Sigues siendo mío aunque ya no me pertenezcas. Y mi dolor... mi dolor también es mío, me lo quedo.
Sabía que te hundirías y me hundirías contigo.
Feliz cumpleaños.
