14 de julio de 2013

Pintura.

Viento que hace gris mi día de sol fugaz. Al fin ya se que sucederá en mi cuento invernal. En canal se ha cerrado el pacto al final, y el tiempo de letargo ha llegado a su fin. Ya no queda tiempo de parar.
Fiebre de miedo al principio de cada verso, la parte de verdad siempre se verá al final. Entre medias solo dudas cosidas a la fuerza en mi piel. Casi no creerás lo que estoy apunto de contar. Ya no lo podrás parar de leer.
Confuso sobre si ese tanto entró o no debatimos la victoria indecisos. ¿Qué más da? Si ahora todo ya da igual. Ganar era parte de perder.
Una vez jugado, el fracaso es solo parte de la anécdota final.
Supernova de nueva ciencia está por entrar. ¿Qué haré yo con la sabiduría que ya nunca podré olvidar?
Abrochada la boca, entre los labios se me escapan quejidos. No es justo hacerme creer que todo ha terminado cuando no ha hecho nada más que empezar.
Puro hedor brota de un ambiente hostil. Palpable maldad de textura delgada y voz rota. Contenedor eclesiástico de mi devoción.
Música de la buena para el camino. Mentiras antiguas para los descansos.
Y si no hubiera nadie por las calles, que poco importaría el camino. El qué ponerme pasaría a ser secundario. Por suerte de mi desgracia las calles están abarrotadas.
Por si acaso, no vaya a que vengas detrás dejaré la luz encendida. ¿De donde sale esa luz? Solo de esa manera creerás que sigo en mi habitación. Pero no. He salido a explorar. Y ya no tengo la intención de volver. Flash de mi duda, que se ha hecho en pintura.