30 de octubre de 2011

Sinapsis

Esa cara, ese gesto, ese perfume, y sobre todo ese perfil es el que encaja en mi molde. Todos tenemos dos orejas, dos ojos, una nariz, una boca, incluso una distancia ano-genital. ¿Porqué no nos gusta todo el mundo? Cuando estamos atándonos los zapatos y levantamos la vista de repente, y vemos aquello que nos hace "bum"y nos deja fuera de juego. Ese es el momento en el que el hueco entre la neurona pre-sináptica y la neurona post-sináptica se rellena, y se produce el impulso eléctrico que va directo al corazón.
Los síntomas del flechazo se van manifestando. El corazón se acelera discretamente, la sangre va circulando, más rápido, cargada de una mezcla de aroma áspero, perlas doradas y cromóforos verdosos. Algo así como una mezcla de coca-cola, leche semidesnatada y suavizante con aroma a jabón de Marsella. Empieza a tener efecto. Esa mezcla efervescente se abre paso por tus venas, recordándote que algunas partes de tu cuerpo olvidadas siguen ahí. Empiezas a notar las yemas de los dedos. Tu estómago se tapiza de brisa fría, tus tobillos empiezan a elevarse disimuladamente. La bestia se libera entonces. La adrenalina escapa de sus pesadas cadenas y se une tarde a la carrera. No obstante es la más rápida. Te hace querer volar, te hace sentir que vas a despegar en cualquier momento. Ya es inevitable. Te has enamorado. Eres adicto a ese ser que acabas de ver por primera vez. O a la adrenalina con coca-cola, ... depende de cómo lo miremos.
¿Elegimos a nuestra pareja potencial?, ¿O nuestro cuerpo elige por nosotros? Está suficientemente claro, que la bioquímica lo controla todo. No somos más que un puñado de bioelementos ordenados con muy mala idea. ¿Es cierta esa afirmación de "no es culpa mía, no elijo de quien enamorarme"? Puede que sea correcta. O puede que no. Echando la vista atrás, a nuestra complicada bibliografía, vemos que los animales que no han pasado por el raciocinio, no se enamoran. Una hembra fecundable, es una hembra fecundable. Sin más. Siempre suelen elegir ellas, pero obviamente no eligen al más guapo. Si no al que mejor descendencia pueda darle. Esto puede estar relacionado con los humanos indirectamente. Un chico guapo, alto, fornido, sano, ... (un guapo oficial vamos), posiblemente pueda dar mejor descendencia que un "feo" oficial (para gustos los colores). Y cómo viene siendo costumbre, nuestro cuerpo no se fía de nuestra razón, y nos empuja a que esa pareja potencial nos atraiga, y que le podamos llamar la atención a él también.
Es como el dolor. Existe para que no pongamos la mano en el fuego. El olor desagradable, para que no comamos comida en avanzado estado de descomposición. El miedo, para que corramos todo lo rápido que podamos y el asesino no nos pille. ¿Porqué no puede existir el "amor", para obligarnos a escoger a una pareja que pueda darnos unos genes fuertes, sanos y duraderos que aseguren la permanencia de la especie?
Pues puede existir ese mecanismo. Evidentemente que puede y debe existir, y es como podríamos explicar que nos guste una persona o no nos guste. Que nos ponga o no, hablando más concretamente. En esta línea de pensamiento podríamos explicar la homosexualidad. Si descubrimos cuál es la vía por la que "elegimos" a un fecundador alfa, ... podemos desvelar y definir científicamente el amor. Y explicar porqué nos enamoramos de quien no debemos. Y por supuesto, hacer lo que acostumbramos a hacer en este siglo XXI. Crear seres transgénicos que no se enamoren. ¿ Imagináis una persona que no piense en amor, afecto, calor humano, sexo, sentimientos en general? Sería alguien super inteligente, un soldado implacable, un médico excelente o un escritor Nobel. Sería una nueva raza. La nueva raza.

29 de octubre de 2011

Esperar.

Nos pasamos la vida esperando cosas que muchas veces tenemos la certeza de que jamás ocurrirán. Pero ¿Qué es realmente esperar? Podemos esperar cosas, esperar a personas, esperar sucesos. ¿Qué hacemos mientras esperamos?, ¿Aburrirnos?, ¿Cuando llega lo esperado, re reinicia el contador?
Cuando te pones a esperar macro-cosas, que la vida pueda darte, no te llevas decepciones, porque esas macro-cosas no suelen desesperarte. Por ejemplo "Tendré un coche fabuloso" Mientras esperas ese coche fabuloso, hechas unas migajas de pan a los patos con un coche en plan cutre. Ya llegará lo fabuloso, ...
Cuando esperas en la parada del autobús a que este llegue, tampoco te llevas decepciones. Ahí estás, esperando, esperando, ... de vez en cuando miras el reloj y compruebas que sigues esperando, ... pero no pasa nada. El autobús llegará. Aunque se retrase 35 minutos. Llegará. He aquí el beneficio de la incredulidad. En el minuto 1, crees que llegará al minuto 2. En el minuto 2, al ver que te equivocabas, te auto-convences de que llegará en el minuto 3. Siendo consciente de tu nuevo error, no hay duda de que llegará en el minuto 4. Haciendo ese ciclo durante los 35 minutos que has estado esperando al autobús, has conseguido no decepcionarte. No está nada mal.
La forma que de verdad es decepcionante, es la variable "espera ilusionada". Esta variable implica que te haces ilusiones, que a veces repites con tanta esperanza que te las crees realmente. Un ejemplo clásico "El queso light no engorda" Llegas a creerte esas cosas con todo tu corazón, y cruzas los dedos tan fuerte que llegas a rasgarte la piel con la uña, mientras te comes un cuarto de queso "light". Cuando ves tu imagen enfrente de un espejo, y las carnes quieren escapar de la  presión del pantalón te decepcionas. Despotricas a todas las variedades de queso "light" existentes. Pero al final, la decepción nadie te la quita de encima.
¿Qué podemos hacer para evitar ese sentimiento tan pesado y tan desgarrador? Seamos realistas. La decepción, el que se caigan nuestras expectativas, el que nuestro mundo de "happydad" cambie de repente, ... ese es e verdadero motivo de toda infelicidad. Cuando una madre se entera que su niño no mira debajo de las faldas, lo que siente es decepción de no ser abuelita. Cuando suspendes a la 5º vez el carnet de conducir, lo que sientes es la decepción de tus seres queridos. Cuando te decepcionas, sufres.
Para evitarlo, es necesario saber lo que tenemos que esperar y cómo y cuando esperarlo. ¡Ejemplos!

  • ¿Qué podemos esperar de un chico de un chat que tiene como nick "polla_caliente"? ¿amistad?, ¿que nos invite a un café?, ... sabemos lo que se puede esperar de ese chico (o de esa polla), y si esperamos una amistad, o un café nos decepcionaremos.
  • ¿Qué podemos esperar de un novio, que te confiesa por su "sinceridad" que le fue infiel a su exnovio?, ¿Podemos esperar ser diferentes y que a nosotros no nos sea infiel? Si esa persona lo ha hecho una vez, lo podrá hacer más veces sin pestañear. No eres distinto. No te convenzas de que lo eres.
  • ¿Qué se puede esperar de un chico que nunca muestra interés por ti?, ¿Que te pregunte por tu salud cuando sabe que te estás muriendo? Si una persona nunca en su vida ha hecho una cosa, no puedes pedirle que lo haga ahora, a sus 30 años, solo porque tu quieres que lo haga. No lo hará.
  • ¿Qué podemos esperar de una persona que la primera vez que se dirige a ti, te dice "Eh tu, niño, pásame eso"? ¿Que nos lo agradezca cuando se lo acerquemos? Algunas personas se definen nada más abrir la boca. Créete esa definición. No la modifiques y adornes de falsa esperanza.
En fin. Los ejemplos son diarios y de una enorme magnitud. Si metemos una moneda en la máquina del café y pulsamos la tecla "café con leche", esperamos que sea café con leche. Si nos da descafeinado con leche, ... no lo notaremos. No importa. Si la máquina no nos dice "su café, gracias", tampoco importa. Yo lo que quería es mi café. Si me das las gracias o no me las das, tengo lo que quiero. Lo demás, está de más.
Si sabes lo que quieres, sabes lo que buscas, sabes lo que puedes encontrar, y NUNCA esperas nada de elementos tan discordantes como las personas, ... Evitarás decepcionarte en esta vida. Evitarás sufrir. Si llueve, puedes esperar mojarte. Si te caes, espera hacerte daño. Pero si no te haces daño porque caes en ángulo raro o no te mojas porque te prestan un paraguas, ... Eso que te llevas. Mientras aprendes a vivir de esa forma, ... Sigue esperando a aprender a esperar.

28 de octubre de 2011

Destino rebelado.

Era una chica genial. Tenía toda la vida por delante. Su cascarón acababa de ser roto. Su vida seguía en ascenso. Sin pausa, pero sin prisa. Dejó el lugar donde nació. Dejó las acuarelas con las que pintaba. Dejó a su gente. Se encontró con un sitio completamente distinto. Grande, enorme, nuevo. Era el momento de comerse el mundo. Era su momento.
Aprendió a decir "Por favor", se acostumbró a despedirse de los grande supermercados con un "gracias". Cada nuevo día era precisamente eso. Nuevo. Era abarcado con entusiasmo, con ganas, con alegría. Un día sin querer que fuese así, lo conoció a él. Un hombre que no cambió las cosas pero si que las modificó. Lo convirtió en su eje central, dio la espalda a quien no estaba de acuerdo con esa relación, dejó de tener amigos, ... Su amante lo era todo. Se enamoró sin darse cuenta. Todo continuó bien. Encontró su primer trabajo, estaba locamente enamorada en una relación que iba genial, y todos los días tenía la posibilidad de comer caliente bajo un techo. ¿Qué más se podía pedir?, ¿Qué podía salir mal? La respuesta a las dos preguntas era común. Nada.
Aunque era nada lo que podía modificarse, y aunque era nada lo que podía añadirse, ella quería más. No era suficiente. Era mejor tener más. Decidió hacerse unos arreglos. Estar más guapa. Agradar a la única persona de su alrededor a la que no agradaba. A ella misma.
Visitó a un Dios contemporáneo. Esta gente modifica las vidas. Las estira, las moldea, las arregla y las quitan por descuidos. Ella hizo uso de su consulta gratuita. Y se atrevió a hacerse un chequeo médico para poder dar una sorpresa a todos sus seres queridos. Para poder modificar su cuerpo y que todo el mundo la alabase. Al ir a recoger las pruebas la cara del Dios se torció. El gesto cambió. Algo iba mal.
Sin miedo ni pudor le reveló su destino. Se lo dio por escrito. No podía ser posible. ¿Porqué?, ¿Cuanto queda?, ¿Qué se puede hacer?, ¿Cuanto queda?, ¿Cuanto?,...
Preguntas sin respuesta. La enfermedad se había equivocado de cuerpo. No estaba donde correspondía, por lo que no había sido estudiada. Ese Dios no podía darle el milagro que ella esperaba, solo ofrecerle un poco de pan, para ir calmando el hambre, hasta el momento de la despedida.
Fue lo más duro a lo que se había enfrentado en su vida. No estaba preparada. Llegó a la casa donde hacía menos de unas horas había salido, ... y todo era distinto. Ha regresado con otro color. Ha llegado sabiendo la verdad. No era justo que lo supiese. No era justo.
Su corazón se congeló. Sus labios se helaron. Sus ojos se secaron. Cortó las cuerdas que las sostenían sobre el aire, y entonces empezó a caer por el abismo. Callando, para no molestar a los que ya estaban escalando.
Eligió andar sola para poder estar acompañada en otra vida. No era justo morir y verlos desde otro sitio a ellos llorar. No se merecían llorar. Me tenían que odiar. Se tenían que aferrar al odio. Así no me echarían de menos, sino que me odiarían sin más. No había vuelta atrás.
Dicen que las peores mentiras son aquellas que no se dicen. Ojalá alguien le hubiese mentido.

25 de octubre de 2011

Cinco contra uno

El silencio puede gritarse de muchas formas. La forma más común es escribiéndo. El único libro escuchado es la famosa bíblia. El resto en mayor o menos medida, son silencios. Cosas no escuchadas. Si un árbol cayese en medio de un bosque, en la nada y nadie estuviese allí para oír el tremendo estruendo, ¿Haría ruído? La respuesta parece muy clara cuando miramos la situación de un modo global, y lo analizamos con la mente abierta. El ruído, o el sonido simplemente, son ondas que van transportándose por el aire, sin rumbo claramente determinado, más o menos alocadamente. Un órgano capaz de recibir esas hondas e interpretarlas como ruído es lo que hace que sea escuchado. Todos los días nos rodean sonidos que no somos capaces de percibir porque se escapan a nuestros niveles de tolerancia auditivos. Pero existen. Y otros seres vivios son capaces de percibirlos.
También hay cosas que no somos capaces de ver. Abstractas. Amor, miedo, rencor, felicidad, ... Tenemos otras formas de sentirlas, pero ¿cómo? Tacto, gusto, oído, vista y olfato, ... Me los aprendí en el colegio. Si no podemos percibir esas sensaciones con órganos especializados para ello, ¿existen? Podríamos pensar que simplemente es una idealización armónica de nuestra cabeza. Hemos proyectado imágenes y cosas que no existen. Que no se pueden percibir.
Somos los únicos animales capaces de crear un diccionario que recoja todas esas características. Nadie más las siente, y le pone nombre a ese sentimiento. Nadie más "las percibe" y las hace fundamentales en su vida. Se podría pensar por tanto que unido a esa "característica única" va la otra cosa que nos define como personas. La razón. La inteligencia. Esa cosa que también es abstracta pero claramente nos deja imitar el día en una bombilla. Nos hace enormemente susceptibles a pensar ¿Qué somos?, ¿Qué queremos?. Nos entretiene, nos saca fuera de juego, nos divierte, ... Nos olvidamos de lo que somos y para lo que hemos venido. Nos hace hacer cosas contradictorias y nos miente diciéndonos que vamos bien. Nos regala falsos testimonios. Creo que la expresión "Cinco contra uno" tan ambígua puede interpretarse también como: la razón contra los 5 sentidos. Una batalla desproporcionada.