8 de diciembre de 2011

The last letter.

Mama,

Mama, vamos a ir al infierno. No hay nada que nos pueda salvar ya. Vamos a arder en las llamas más incandescentes por toda la eternidad. Te escribo esta carta porque odio verte llorar. Para que estés tranquila, para que sepas que sabemos donde vamos a estar, porque vamos a estar bien. Todas nuestras dudas y nuestras preguntas se han terminado. Ya no tenemos miedo. Hemos aceptado nuestro destino.
Mama, vamos a ir al infierno. Sabemos que puede sonar muy duro, pero es mejor que sepas de nuestro paradero y que no preguntes por nosotros a Dios. Eres la mujer más fuerte que he conocido en el mundo. No solo se que te alegrarás por nosotros sino que nos darás tu bendición. Deja ya de llorar.
Sí, ya lo se. Debería haber escrito una canción mejor, haberle pegado un puñetazo a ese niño vestido de rojo, no haberme comido aquel día esa última patata, haberme despedido como es debido de la gente que quería, haber lavado las sábanas más a menudo, no haber escuchado esa música que tanto te sacada de quicio, no haberme enamorado jamás, haber cavado todas las malas hierbas solo una vez, no haber mirado la televisión más de un par de horas al día, haber añadido más aceite a la bicicleta estática, haberme estudiado mejor los cinco sentidos, no haberme enfadado con mi mejor amigo, no haber dicho nada deshonesto que incluyese a mis hermanos, haber terminado de aprender a tocar la guitarra, no haber tirado mi chaqueta azul, no haber escondido mi juguete favorito en una caja vacía y nunca haberte dicho "te quiero" con palabras.
Pero no te preocupes, no me arrepiento de nada de lo que he hecho. Todo lo he hecho porque así lo he querido hacer, y nada vale arrepentirse o pedir perdón. La historia se escribe con tinta negra y no con lápiz de carbón. No obstante se que tú nos harás famosos. Proclamarás nuestro nombre y lo dejarás gravado en mármol para que todo el que pase por allí nos recuerde para siempre. Una vez muertos seremos alabados, todos se arrodillarán ante nosotros, valorarán todo nuestro esfuerzo, se escribirán letras brillantes que narren nuestras hazañas, incluso algunos tendrán la osadía de llorar.
Mama, vamos a ir al infierno. Me alegro de haberte dado solamente la mitad de lo que he recibido de ti. Para ti es más que suficiente porque viene de mi y no de otro. No obstante he querido dejarte esto último. No quiero que me devuelvas todo mi cariño. No quiero que me olvides. Quédatelo para ti, y úsalo como refugio cuando mi recuerdo se oxide en anhelo. No quieras venir a estar conmigo, porque yo estoy bien solo. No te preguntes qué vas a hacer porque sabes que todo lo que puedes hacer ya lo has hecho. Me has dado la vida y me has hecho feliz. No importa en qué sitio te esté esperando, lo importante es que lo hago. Nos llevamos con nosotros todas nuestras pertenencias. Todo lo que hemos querido hacer, hecho se ha quedado. No nos ha faltado ningún adiós que dar, excepto el tuyo. Porque sabemos que serías la única que se cambiaría por nosotros, y no estamos dispuestos a permitirlo.
Mama, vamos a ir al infierno. El borde de una pistola nos va a llevar. El fuego nos espera. No te preocupes, ya sabes que odiamos verte llorar. Duérmete.