Esa cara, ese gesto, ese perfume, y sobre todo ese perfil es el que encaja en mi molde. Todos tenemos dos orejas, dos ojos, una nariz, una boca, incluso una distancia ano-genital. ¿Porqué no nos gusta todo el mundo? Cuando estamos atándonos los zapatos y levantamos la vista de repente, y vemos aquello que nos hace "bum"y nos deja fuera de juego. Ese es el momento en el que el hueco entre la neurona pre-sináptica y la neurona post-sináptica se rellena, y se produce el impulso eléctrico que va directo al corazón.Los síntomas del flechazo se van manifestando. El corazón se acelera discretamente, la sangre va circulando, más rápido, cargada de una mezcla de aroma áspero, perlas doradas y cromóforos verdosos. Algo así como una mezcla de coca-cola, leche semidesnatada y suavizante con aroma a jabón de Marsella. Empieza a tener efecto. Esa mezcla efervescente se abre paso por tus venas, recordándote que algunas partes de tu cuerpo olvidadas siguen ahí. Empiezas a notar las yemas de los dedos. Tu estómago se tapiza de brisa fría, tus tobillos empiezan a elevarse disimuladamente. La bestia se libera entonces. La adrenalina escapa de sus pesadas cadenas y se une tarde a la carrera. No obstante es la más rápida. Te hace querer volar, te hace sentir que vas a despegar en cualquier momento. Ya es inevitable. Te has enamorado. Eres adicto a ese ser que acabas de ver por primera vez. O a la adrenalina con coca-cola, ... depende de cómo lo miremos.
¿Elegimos a nuestra pareja potencial?, ¿O nuestro cuerpo elige por nosotros? Está suficientemente claro, que la bioquímica lo controla todo. No somos más que un puñado de bioelementos ordenados con muy mala idea. ¿Es cierta esa afirmación de "no es culpa mía, no elijo de quien enamorarme"? Puede que sea correcta. O puede que no. Echando la vista atrás, a nuestra complicada bibliografía, vemos que los animales que no han pasado por el raciocinio, no se enamoran. Una hembra fecundable, es una hembra fecundable. Sin más. Siempre suelen elegir ellas, pero obviamente no eligen al más guapo. Si no al que mejor descendencia pueda darle. Esto puede estar relacionado con los humanos indirectamente. Un chico guapo, alto, fornido, sano, ... (un guapo oficial vamos), posiblemente pueda dar mejor descendencia que un "feo" oficial (para gustos los colores). Y cómo viene siendo costumbre, nuestro cuerpo no se fía de nuestra razón, y nos empuja a que esa pareja potencial nos atraiga, y que le podamos llamar la atención a él también.
Es como el dolor. Existe para que no pongamos la mano en el fuego. El olor desagradable, para que no comamos comida en avanzado estado de descomposición. El miedo, para que corramos todo lo rápido que podamos y el asesino no nos pille. ¿Porqué no puede existir el "amor", para obligarnos a escoger a una pareja que pueda darnos unos genes fuertes, sanos y duraderos que aseguren la permanencia de la especie?
Pues puede existir ese mecanismo. Evidentemente que puede y debe existir, y es como podríamos explicar que nos guste una persona o no nos guste. Que nos ponga o no, hablando más concretamente. En esta línea de pensamiento podríamos explicar la homosexualidad. Si descubrimos cuál es la vía por la que "elegimos" a un fecundador alfa, ... podemos desvelar y definir científicamente el amor. Y explicar porqué nos enamoramos de quien no debemos. Y por supuesto, hacer lo que acostumbramos a hacer en este siglo XXI. Crear seres transgénicos que no se enamoren. ¿ Imagináis una persona que no piense en amor, afecto, calor humano, sexo, sentimientos en general? Sería alguien super inteligente, un soldado implacable, un médico excelente o un escritor Nobel. Sería una nueva raza. La nueva raza.