El silencio puede gritarse de muchas formas. La forma más común es escribiéndo. El único libro escuchado es la famosa bíblia. El resto en mayor o menos medida, son silencios. Cosas no escuchadas. Si un árbol cayese en medio de un bosque, en la nada y nadie estuviese allí para oír el tremendo estruendo, ¿Haría ruído? La respuesta parece muy clara cuando miramos la situación de un modo global, y lo analizamos con la mente abierta. El ruído, o el sonido simplemente, son ondas que van transportándose por el aire, sin rumbo claramente determinado, más o menos alocadamente. Un órgano capaz de recibir esas hondas e interpretarlas como ruído es lo que hace que sea escuchado. Todos los días nos rodean sonidos que no somos capaces de percibir porque se escapan a nuestros niveles de tolerancia auditivos. Pero existen. Y otros seres vivios son capaces de percibirlos.También hay cosas que no somos capaces de ver. Abstractas. Amor, miedo, rencor, felicidad, ... Tenemos otras formas de sentirlas, pero ¿cómo? Tacto, gusto, oído, vista y olfato, ... Me los aprendí en el colegio. Si no podemos percibir esas sensaciones con órganos especializados para ello, ¿existen? Podríamos pensar que simplemente es una idealización armónica de nuestra cabeza. Hemos proyectado imágenes y cosas que no existen. Que no se pueden percibir.
Somos los únicos animales capaces de crear un diccionario que recoja todas esas características. Nadie más las siente, y le pone nombre a ese sentimiento. Nadie más "las percibe" y las hace fundamentales en su vida. Se podría pensar por tanto que unido a esa "característica única" va la otra cosa que nos define como personas. La razón. La inteligencia. Esa cosa que también es abstracta pero claramente nos deja imitar el día en una bombilla. Nos hace enormemente susceptibles a pensar ¿Qué somos?, ¿Qué queremos?. Nos entretiene, nos saca fuera de juego, nos divierte, ... Nos olvidamos de lo que somos y para lo que hemos venido. Nos hace hacer cosas contradictorias y nos miente diciéndonos que vamos bien. Nos regala falsos testimonios. Creo que la expresión "Cinco contra uno" tan ambígua puede interpretarse también como: la razón contra los 5 sentidos. Una batalla desproporcionada.