8 de noviembre de 2011

Amor por cisterna.

Tanteo a mi izquierda. No hay nadie. Es verdad, ... ya no hay nadie. Ahora caigo. Pido opinión en el sector derecho. Solo me hace caso el reloj. Las 6:58 pm. Ese sabor a corcho mezclado con la negrura del tabaco espeso y un toque de aire del fondo de un pozo. ¡Que asco! Escupo en el primer hueco que descubro intentando escabullirse a mi atención. Iluso.
Me tambaleo entre campanas de boda. No, era mentira, es el sonido de las botellas vacías apartándose ante mi presencia. Esquivo la mirada del espejo. Es un mentiroso. Saco la llave del escote. Abro el cerrojo y levanto la tapa. Ni me lo pienso, es mejor no pensarlo, solo me siento en mi trono. Mi carne caliente contrasta con la escarcha de mi asiento, pero rápidamente se adapta a mi, y me espera ansiosamente sin rechistar. Es mi confidente de la mañana.
Sigo insistiendo, mirando al frente y con cara de perro degollado. Pido conversación a los azulejos blancos con motivos negros. Pero me ignoran. Vuelvo la vista al papel higiénico. Pero me argumenta que su jornada laboral aún no ha comenzado ... Al final desisto, y comienzo a mirar en mi interior. Hoy sin ti. Empiezo a recordarte.
Desde el primer día en el que me enamoré de ti, mi posición en la cama era el que estaba más cerca de la pared. En aquella época dormir era sencillo. Solo había que cerrar los ojos y darte la mano. El resto era cuestión de tiempo. El lugar de la cama se va estrechando, me voy agobiando, me siento acorralado, ... Saco los dientes en los momentos más inoportunos, y te grito al oído el rencor acumulado desde hace unos días. La porquería empieza a cumularse detrás de una puerta en la que estás escondido. Tu a un lado, yo al otro lado, ambos muy cerca pero separados por unos centímetros infinitos. Estamos en dos habitaciones pintadas de distinto color.
De repente algo que formaba parte de mi se desprende. Avanzaba tan lentamente que no esperaba que se fuese así, sin avisar. No obstante después de la nostalgia, solo puedo sentir alivio. Mi fragmento perdido impacta en una charca de corriente nula y pestilente. El volumen aumenta en la charca y el agua solo puede escaparse por la garganta de un pato ahorcado, que vomita solo por lo que le han pagado...
Los días van pasando. "Es mejor seguir, seguro que la situación cambia.", "Mañana será otro día, todo cambiará. Es cuestión de tiempo", "Mañana empiezo la dieta. Cuando esté delgado estaré mejor. Seré feliz y podré hacerlo feliz." Las intenciones se fueron acumulando. Cada día tomaba una pastilla de placebo antes de cada comida. Tras el atracón, entendía que no valía para nada.
Un día sin avisarme me dijiste que todo terminó. Que las cosas no eran así. Adiós, encantado de conocerte. Entonces abandonaste la habitación por una salida alternativa, que yo no entendía que existiera. Pero yo me quedé ahí, ... tras la puerta, apartando la basura con los pies, con la oreja pegada por si seguías ahí detrás, ... por si era verdad que te habías ido, ... por si regresabas.
Finalmente lo que quedaba dentro de mi decidió que no quería seguir ahí. Se tiró al vacío, sin ni siquiera mirar abajo. Ello también me abandonó. Ya no me queda nada mío. Ahora la soledad me hace compañía.
Están tocando a la puerta. Maldito cartero, ... siempre toca a todas las casas. Me hubiese encantado ir a abrirle y decirle "Bueno días", sería la conversación más larga que tengo en semanas. Sin embargo prefiero quedarme allí, entre la mierda, e ignorar el timbre. Establecer conversación con la soledad. Rechazar las manos que me tiendes todos los que me quieren. Sufrir sufriendo, ...
El papel de terciopelo roza mi rodilla. Me dice que no estoy solo. Que me vaya de allí. Me hecha a patadas, me grita que ese no es mi lugar. Me despotrica, me insulta, me humilla, ... Me hace sentirme fuerte, porque sé que lo que dice no es verdad. En mis ojos ya solo se refleja fuerza, rabia, ánimo, ... Esperanza. Algo ha cambiado en la escena. Yo he cambiado.
Decido salir adelante. Decido acabar con la autocompasión. Ya basta. Empiezo a mirar a mi alrededor. Tiene que haber alguna forma de subir hacia arriba. Tiene que haber alguna forma de elevarse entre tanta podredumbre. Solo veo una salida. La cadena del váter. Me agarro a ella con todas mis fuerzas y tiro hacia arriba. Mis rodillas hacen el amago de subir. Pero se han acostumbrado a estar en ese estado de invalidez. El papel higiénico me hecha una mano, ... Me impulsa. Ahora entiendo que solo quería ayudarme haciendo ver la realidad. Un último esfuerzo, ... YA. Estoy fuera. Estoy de pie. Me vuelvo sobre mis pasos y veo el agua empezar a brotar. Está arrastrando todas la suciedad que he acumulado durante estos dos años, está limpiando mi pasado, está saciando las ansias que tenía de ser libre, está borrándolo todo de un plumazo. Soy una persona renovada, pero ha sido demasiado esfuerzo. El cansancio se me cuelga del cuello. Me despido del papel higiénico estrechándole la mano. Vuelvo a la cama. Las 7:03 pm, ... Buenas noches.