¿Qué te pasa?, ¿Qué quieres ahora después de tanto tiempo?, ... Ya he decidido sobre ti. Estás muerto. No existes no quiero nada contigo. ¡Vete! ... No. Quédate. Todavía hay cosas que debes saber. Temas que debemos tratar. Te sentías muy solo y creaste la vida con microscopio y a color. Me creaste a tu imagen y semejanza. Contéstame, ¿Para qué pusiste la capacidad de renunciar a ti?, ¿Para qué me diste dientes y me prohibiste morder?, ¿Por qué me diste la capacidad para hacer el mal, y entonces me castigas por hacerlo? ... Seguramente has programado hasta esta conversación. Juegas con 3 bolas en tus manos. Las manejas, las vas cambiando de posición, pero nunca se te caen. Te ríes y diviertes con mis dudas. Sonríes cuando tomo la decisión equivocada. No te metes en temas que no son tuyos, solo eres capaz de meterte en tus propios asuntos. "La capacidad de elegir", ... Es absurdo. Enrevesaste las normas y las leyes de tal forma que no fuésemos capaces de entender la realidad. Es de esperar que si nos dieses la respuesta que tanto gritamos, enloqueciésemos automáticamente. Seríamos incapaces de entenderlo. Por mucho que nos lo hayamos imaginado en películas o en libros, ... nunca lo entenderemos.Seguro que tienes un as detrás de la manga. Algo que no has puesto en mi cabeza. Algo que la imaginación no es capaz de imaginar. Una teoría que nunca se podrá escribir. Es algo que nunca, nadie jamás imaginará. Un bloqueo de mente. Infectaste a toda la humanidad con la duda, porque precisamente sabías que ni la imaginación más privilegiada podrá conocer tu secreto. Físicamente no está dentro de sus niveles de tolerancia. Tiene que haber un secreto que solo tu sabes. Que no se lo has contado a nadie, ni aún estando borracho. ¿Cómo lo puedes guardar durante tanto tiempo sin que nadie se entere?
Cada vez que ves que las cosas están mal vienes. Te exhibes, como recordando que sigues ahí. Ya no quiero verte nene. ¡Vete de una vez! No quiero desear tocar una cosa que no puedo tocar. No quiero más dudas. Sé que estás ahí, pero prefiero no desear llegar a ti, porque la frustración de que no puedo hacerlo, es mayor que la frustración de pensar que jamás te tocaré haga lo que haga.
Es una decisión tomada sobrio. Algo premeditado y con alevosía. Si no puedo entenderte tampoco lo voy a seguir intentando ¿no crees? A partir de ahora no te pediré nada. Ya no somos nada. Ya puedes irte. Adiós.