Esta mañana he decidido que yo debes ser lo primero que oigas.ME adelantaré a tu despertador, y te susurraré al oído buenos días.
Antes que el Sol, antes de que el bonito sueño que se dibujaba en tu sonrisa llegase a su fin, y por supuesto antes que ninguna otra persona.
Hoy, día sombrío pero a la vez lleno de ilusión, creo que es el momento para los dos. Creo que podemos empezar un nuevo cuento, donde el final no tenga porqué incluir perdices. Si quieres, ni siquiera incluiríamos final.
Nos quedaríamos todo el día ahí parados. En esos dos primeros minutos antes de enamorarnos. Donde tu mirada se funde con la mía y entre los dos la distancia se ruboriza. En ese instante donde la belleza del ayer aún no corre por nuestras venas. Justo antes de que desee tu piel tanto como tú la mía. Un poquito antes de que el reflejo de tus ojos me parezca lo más bonito del mundo.
Nuestro cuento empezaría en esos dos minutos antes, y no terminaría jamás. Las páginas bañadas de tinta no se cansarían de describir ese instante. Los números serían desperdiciados en las esquinas de las hojas. Seguiríamos contando mucho más allá de los días.
Ese momento precioso que tienes antes de despertar. Ese gesto de mirada al infinito que sueles hacer cuando no encuentras las llaves de casa. Esa cara de inspiración que dejas caer cuando no te apetece ir a dormir. Ese suspiro que dejas escapar justo antes de beber agua.
Creo que es importante que lo sepas esta mañana.
Que tengas en cuenta que eres todo lo que jamás he buscado, pero que te he encontrado sin querer.
Que no olvides nunca que no importa lo que pase mañana. Hoy quiero verte sonreír.
Que sin necesidad de que me lo digas, se que tus ojos saben lo mismo que yo se.
Que aunque sea demasiado pronto ... y aunque no quieras nada más que oír el ring de tu despertador, no me importa. Esta mañana te voy a despertar yo con un te quiero.
Quizás lo amenice con una sonrisa tímida. Espero que los primeros rayos de Sol adornen la escena. Grabaré ese primer gesto para añadirlo a mi lista de perdiciones. Esos primeros ojos tímidos que intentarán traducir mi atrevimiento. Quizás también lo edulcore con unos trocitos de cielo.
Ya me voy. Estás a punto de despertar y tengo que prepararme, no vaya a ser que el despertador se me vuelve a adelantar. Seguro que vas por la parte donde el mundo está al revés y tú puedes volar en todas las direcciones del espacio. Tu sueño preferido.
Espérame mi vida. Salgo ya. No despiertes hoy sin mí.
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