20 de abril de 2012

El despertar de Bruno.

Al despertar Bruno tenía la impresión de que alguien había cogido su cama en peso y la había tirado por la ventana. Además, por su dolor de cabeza, estaba seguro de que la cama había salido ilesa pero él se había estampado de morros en el asfalto.
Con muy alta probabilidad alguien lo había recogido del suelo porque le había dado pena. Lo había subido a casa, a él y a la cama, y los había colocado en su sitio. Habría arropado a Bruno y habría dejado la puerta cerrada al salir.
Se levantó con los brazos estirados preparando por si perdía el equilibrio. Aún entraba un poco de Sol por la ventana, por lo que estipuló una teoría muy coherente: "deben de ser las 5 o las 6 de la tarde".
Al encender el televisor todo calló en picado. Pasapalabra confirmaba que eran más de las 8 de la tarde. Mientras la opacidad de sus ojos iba muriendo, Bruno se iba dando cuenta de donde estaba.
Se tiró encima de la cama, arrastró el ordenador hacia la cama y abrió la tapa.
Buscó con agilidad la cara de su amigo en la pantalla.
- Te has ido sin avisar ... como siempre -reprochó elegantemente.
- Deberías de estar acostumbrado. Además roncas como una foca. Estaba deseando de que cerrases los ojos para salir de allí por patas.
- ¿En serio? ¿He roncado? Lo siento ...
- No se si has roncado tonto. Creo que no. Pero que has dormido como un niño seguro.
- No me digas esas cosas que me las creo y me preocupo.
- ¿Qué has soñado esta vez?
- Con Palomilla. Creo ... y con una chica que se llamaba Tímida. Era dependiente de una tienda.
- ¿En serio? ¿O intentas hacer una metáfora estúpida?
- Es en serio. Se llamaba así. Y era simpática ... creo. Además dejó que Palomilla sacase producto fuera de la tienda ... y lo que es más raro aún, ¡Palomilla llevaba bolso!
- Eso no ha sido un sueño, ha sido una pesadilla.
- No te metas con la Palomilla. Es la mujer más pura que he conocido nunca.
- Ains ... Bruno y sus "mejores amigos para toda la vida"
- Se que ella no es para toda la vida. Pero ella es la que me tira ahora mismo. Y no la he conocido como de costumbre ... la quiero un montón.
- No quieras a nadie un montón Bruno. No otra vez.
- Déjame Carlitos. Si te pones pesimista todo se echa abajo. Tú eres el que anima las conversaciones ¿recuerdas? No me hagas darle al botón derecho ...
- ¿Cómo te va con el Turrón? Hace tiempo que no lo mencionas ...
- Estoy del Turrón, del Gigante de Hielo, de los puteros, de los magos, de los actores, de los pajeros ... de todos hasta los cojones.
- Pero sigues detrás de ellos no obstante.
- Si. Porque me aburro. No tengo nada mejor que hacer. Hoy he mandado a la mierda a José. Le tengo un odio muy espeso dentro. Y encima se me ha puesto digno. Paso de ese tipo de lacra.
- ¿Sabes que al final te vas a quedar solo?
- Es lo que quiero. Ojalá me quede solo. Estoy cansado de esta gentuza. A todos molería sin pestañear.
- Relájate.
- No me relajo. ¿Has mirado fuera? Este mundo está perdido. Muerte para todos.
- Vale, cuéntame tu teoría.
- Ya no tengo teorías. He llegado al final de la fiesta cuando todo el mundo está borracho. Me siento como el único ebrio, que mira a su alrededor y no entiende lo que hace todo el mundo. Y encima intento emborracharme para ser como ellos pero es inútil. Para empezar porque no me emborracho tan fácilmente y para terminar porque no me gusta el alcohol.
- Aprovecha eso.
- ¿El qué?
- Tienes un potencial impresionante Bruno. Aprovéchalo, no dejes que se pierda. Haz de él tu vida. Trabaja y consigue una vida mejor. Un sueño por el que luchar.
- Carlos no se lo que haría sin ti ...
- Lo mismo. Solo te escucho. No hago nada del otro mundo.
- ¿Cuándo volveremos a hablar?
- Estaré allí el día que me necesites.
- Buenas noches.
- Buenas noches para ti. Yo no duermo ...