11 de abril de 2012

Lleno de vacío.

¿Cómo lo haces? ¿Cómo eres capaz de tener ese corazón de hielo? Forjas esperanzas que luego entierras en lo más profundo de ti. Miras pinturas de delicada existencia como si  vieses un telediario de martes al mediodía. Ves sufrir y no pestañeas para no perder una pestaña en la maniobra. Mientes sin tan siquiera conocer la verdad. Lloras agua destilada, que luego te bebes. No eres capaz de sentir. No eres capaz de amar.
Eres el vacío lleno de nada. Eres oscuridad iluminada con luz oscura.
¿Cómo haces para olvidar tu pasado? ¿Qué hay de esa gente que ha estado por tu vida? Es imposible que te de lo mismo. Sabes que no puede ser. ¿Cabe tanta gente en el vertedero de tu corazón? No es sostenible. Vas a acabar mal. Acumular recuerdos que jamás serán recordados envenenará tus corazón. Tus músculos se tensarán. Tus venas se acabarán resintiendo. Olvidarás cómo sonreír. La rutina te acompañará al trabajo por las mañanas. Te oxidarás poco a poco mirando la vida pasar delante de tu nariz. En primavera preguntarás al calendario por el otoño. Suspirarás por un verano a la luna de enero. Pero nada importará, mientras no seas capaz de gritar tu dolor al silencio. La promesa de un mañana y la seguridad de un olvidar un ayer te dejan dormir junto a tu almohada. Solo.
Si eres incapaz de recordar sus ojos mirándote, al menos recordarás su cuerpo desnudo tendido en tu colchón, ¿no? Es inevitable. El desgaste tiene que llegar por algún lado de tu cuerpo. Ya no suplico por sus almas sino por su carne. Dime que al menos eso has sido capaz de guardarlo a buen recaudo ...
¿Cómo haces para no dejarte pegados pedacitos de alma en cada labios que besas? ¿Cómo cierras las puertas de tu corazón y pones cadenas a los suspiros de tu alma? ¿Cómo se puede vivir tan solo? Sin ser capaz de compartir tu dolor. Sin ser capaz de compartir tu pena. Sin ser capaz de amar. Los has echado a todos fuera. Ellos llegaron cabizbajos y preguntaron la dirección a la felicidad. Y tú les diste el camino contrario sin pestañear.
¿De verdad te conformas con eso? ¿De verdad eres feliz solamente soñando con la estela del amor? No consigo entenderlo. Tiene que haber un truco. La compañía de la soledad no puede ser suficiente para descifrar tu delicada existencia. No puede ser que te reduzcas a respirar. No puede ser que nunca hayas tocado el sol con la yema de los dedos. Es impensable que jamás hayas escrito tu nombre sobre la arena, para que una ola lo arrastre al mar, y quede recordado para la eternidad.
No me convences.
Conformarte con las migajas que un anciano te tira sentado en un banco a las 6 de la tarde no debería ser suficiente. ¿Por qué no pides más? ¿Por qué no luchas por más? Te da igual quedarte con cualquier cosa. No eliges el color. No te preocupas por el precio. No miras el valor nutricional antes de hincarle el diente.
Por pequeña que sea la ventanita de tu corazón, debe estar en algún lugar. Algo tiene que escaparse. ¿Es por tus ojos? ¿Es por tu ombligo? ¿Son tus labios? ¿Donde eres vulnerable? Todos tenemos un talón de Aquiles. Sabes que al final lo encontraré, aunque tenga que lamer para milímetro de tu piel. Resistirse a estas alturas es inútil. Déjame tocarte dentro. Donde no ha tocado nadie. No tengas miedo a llorar.
Por mucho que intentes esconderte y parecer fuerte, se que me estás mintiendo otra vez. Tu corazón apesta a porcelana fresca. Llorarás cuando nadie te vea. Gritarás por una vida que no has catado aún. Suspirarás por un corazón que le de la mano a tu soledad. Temerás fracasar más incluso que los dientes de la solución final. Caerás cuando no sepas donde agarrarte. Morirás en tu envidia, ahogado por tu odio.
No pretendas ser diferente. Sufrirás como todos. ¿O es que acaso eres tonto?