22 de abril de 2012

La teoría de Bruno.

A Bruno le pidieron una fotografía de cara para el colegio. Bruno ni siquiera preguntó la opción de si se podía o no se podía, pero mientras en profesor de plástica explicaba las pautas del trabajo, Bruno ya estaba calculando meticulosamente como hacer para no presentar su foto.
Al llegar a casa apartó su mochila que parecía pesar toneladas. Dejó su chaqueta en el suelo aceptando de antemano la reprimenda de su madre, y corrió a la cocina a devorar el almuerzo. Ese día estaba de suerte. Salchichas de la carnicería de Manolo con patatas fritas y pimientos fritos. Pan casi recién hecho y zumo de naranja para beber.
Bruno miró en rededor sumando los comensales presentes. Rápidamente calculó su porción de patatas y la apartó en su correspondiente plato. Luego empezó a picar de la fuente disimuladamente dejando su porción intacta.
Cuando el plato se quedó limpio, Bruno se levantó recogió las migas de pan de su zona de alimentación, lo dejó caer con agilidad en el fregador y se dirigió a su habitación.
Abrió la persiana hasta el tope y se tumbo en la cama boca arriba dejando que el Sol rozase sus mejillas. Pasada la media hora reglamentaria se levantó y sacó su álbum de fotos del armario.
- ¿Cómo estás? - preguntó Bruno -.
- Esperándote. Llegas tarde. ¿Qué has estado haciendo?
- Recordando.
- Bueno, no me sorprende. ¿De qué te has acordado?
- Una vez cuando era pequeño hicimos un autorretrato con tinta china en el colegio. Usamos una fotografía propia. Yo no tenía ninguna de cara "decente" por lo que usé una de mi abuelo. Cuando terminé el retrato, lo enseñé orgulloso en casa. Mi hazaña no calló demasiado bien ... Pero de lo que me acuerdo es de una foto de un columpio. Una foto donde yo llevaba una camiseta con rayas de colores.
- ¿Qué tiene esa foto de especial?
- Que el día en que me hice esa foto lo recuerdo bastante bien. Recuerdo el olor a tierra mojada, las hojas secas El roce de la rueda en mi espalda. Lo recuerdo perfectamente. Pero algo ha cambiado ... yo no me recuerdo como en la fotografía. El concepto que yo tenía de mi mismo no es igual.
- Es el pasado Bruno. Da igual como fueses en esa época. Lo que importa es cómo eres ahora.
- Ahora entiendo a mi padre Carlos. Después de 16 años comprendo su rabia y su odio cada vez que me miraba. Antes era incapaz de sentir eso en mi piel.
- ¿Y qué vas a hacer al respecto?
- No lo se. Intento recordar el pasado pero no se donde me lo he dejado. No consigo entender mi manera de pensar antes. Es como su hubiese metamorfoseado mi cabeza.
- Se llama madurar. Antes eras un niño. Ahora eres un hombre.
- Un hombre que ha echado su futuro a perder ...
- No todo está perdido aún. Todavía puedes pelear.
- ¿Sabes cuando ha sido la época donde más feliz he sido con diferencia?
- La imagino. Dila.
- No importa ... prefiero contarte una nueva teoría. Tengo poco tiempo.
- ¿Tiempo? Es lo que te sobra Bruno.
- Hoy no. Quiero terminar un proyecto.
- ¿Proyecto? Hace tiempo que no empezabas nada ... Dime ¿cuál es tu nueva teoría?
- Que cuando me vaya me vas a echar de menos.
- Eso no lo dudes Bruno. ¿Quieres hacer algo esta tarde?
- Si no me tengo que gastar dinero ... ¡vale!
- Sabes que te salgo muy barato. ¿Qué te parece un helado en tu tejado?
- ¿A la luz de la Luna?
- Y con un piano borracho de fondo.
- Ummmm vale. Pero te tienes que quedar a dormir. Si no, luego me da nostalgia dormir solo.
- Hecho. Yo pongo el helado. Asegúrate de emborrachar al piano.
- Eso no es difícil. Te espero.