Los ojos huecos y el alma rabiosa. No se puede pedir menos de una mente aburrida y un cuerpo que lo tiene todo.
En un mundo donde el dolor es el único pan que echarse a la boca y donde la muerte se pudre por las aceras, estas cosas no tienen la mayor importancia. Son totalmente absurdas y superfluas, no cabe ni siquiera la posibilidad de plantearse el problema.
Pero el otro mundo, donde el más es siempre menos, donde lo que se pudre por las calles es la comida malgastada y donde la muerte se viste de rojo solo en las películas ... en este mundo si que tiene importancia. Es quizás lo más importante.
El humano es la especie paidomórfica por excelencia. Entre otras cosas porque hemos alargado la edad infantil demasiado. Somos niños con pelo en el pecho y con una piruleta que venía de regalo.
Antes de empezar a observar cabeza se va moldeando. Nuestra red se está formando. Punto a punto se va cosiendo para formar nuestra pena, nuestro llanto, nuestra alegría, nuestro gozo y hasta nuestros ojos.
Dependemos entonces de muchas cosas. No solo es el Sol, el agua o la lluvia. También son las personas que nos rodean y con las que pasamos el mayor tiempo. Las que nos besan, las que nos miman, las que nos abrazan, las que nos dan parte de su calor, las que nos hacen cosquillas o las que nos enseñan a reír. O las que no.
Un día sin avisar la red se congela. Se ha acabado el tiempo de meter o sacar cosas. Como te quedes es como estarás el resto de tus días. ¿De quien es la culpa? Ni tuya, ni mía ni del viento, ni tan siquiera del cielo. No es de nadie.
¿Cómo cambiar lo que el hielo ha atrapado? Es muy difícil. Es casi imposible. Muchas veces, la voz de la gente se defiende diciendo "soy así". Parece un argumento absolutamente estúpido, pero realmente sin haber cogido un libro, estas personas han dado en una clave científica. Porque son así y solo así y nada las podrá cambiar.
Hay veces donde la red tiene unos puntos puertes. Puntos cosidos mucho antes que las pestañas o las cejas. Puntos inamovibles y de los que se va tejiendo alrededor. Estos puntos son muy importantes. Suelen representar el odio, la ira, la rabia ... también el amor y el desasosiego, pero rara vez.
Tu forma de odiar siempre será así. Tu forma de reír siempre será así. No importa lo que intentes por contener a tus demonios o a tu bestia. Desde pequeño está ahí, detrás de ti constantemente, mezclándose con la negrura de tu sombra.
Puedes llorar, pero no esconderte. Puedes ponerte un calendario, pero al final sucumbirás. Es así. Tal y como nos lo han contado generación tras generación.
Superar a la educación es algo que hoy día está fuera de nuestro alcance. Es demasiado dificil destrozar de un día para otro la red. Son los cimientos que nos subtentan como personas y sin una preparación previa puede ser devastador dejarse caer al vacío.
Solo hay una manera. El dolor.
El dolor es el primer y más efectivo mecanimos de supervivencia individual. Gracias al dolor, hemos comprobado en nuestra propia piel lo que se puede o no se puede comer. Por donde es mejor caminar. Lo que es prudente no tocar. Gracias al dolor ha nacido el miedo. Y gracias al dolor hoy podemos cambiar.
A base de dolor es la única forma en la que nuestra mente cambia radicalmente. Nuestra cabeza tiene que sobrevivir como sea. Da igual la forma. Y si para eso tiene que reiniciarse lo hará.
Niños que han nadado toda su vida con el dolor, saben lo que es la verdadera inteligencia. Nos superar mucho más de lo que nosotros podríamos esperar. Son mucho más inteligentes que cualquiera de nosotros. El problema es que no tienen una calculadora a mano. No pueden demostrar su valía.
Nosotros sin embargo estamos sobreprotegidos. Premiamos a los tontos, y por supuesto si eres tonto y feo puntuas doble. Llevamos un cartel colgado de palacio con la palabra "anti-evolución"
Nos emociona mucho ver a un padre perder a su hijo. No sentimos nada ver al hijo degollar a sus padres. Somos así. Esa es nuestra red. Así lloramos, así sentimos, así vemos las cosas. Y por supuesto así las pensamos.
Cuando subes un escalón que antes no estaba y ves un poco por encima de tu cuello te das cuenta de donde estás metido. Un mundo donde nada es de verdad, pero la verdad se vende como lo bueno.
Tan fácil es vivir como estar muerto y da lo mismo como estés tú. Todo segurá como hasta entonces.
Publicado en sus ojos, tatuado en su piel, grabado en sus labios. Esos niños sin red, más inteligentes y más peligrosos que cualquir ordenador. ¿Donde se les ha quedado el alma?
